¿Sólo fantasías?

Al momento de concretar una fantasía hay que tener en cuenta que nunca será exactamente igual a cómo la imaginamos. Ph. Shutterstock

¿Qué son las fantasías sexuales? ¿Son sólo fantasías? ¿Qué sucede cuando tienes una fantasía con alguien del mismo sexo? ¿Significa que tienes cierta preferencia por la homosexualidad? ¿Hay que concretarlas?

Al momento de concretar una fantasía hay que tener en cuenta que nunca será exactamente igual a cómo la imaginamos. Ph. Shutterstock

Al momento de concretar una fantasía hay que tener en cuenta que nunca será exactamente igual a cómo la imaginamos. Ph. Shutterstock

 

Cuántas preguntas que despierta este tema… Para responderlas es necesario comenzar por el principio: una fantasía sexual es una imagen mental que creamos respecto de una persona, objeto o situación que nos provoca excitación sexual. Estas ideas o pensamientos pueden ser originales o tomados de experiencias pasadas. Generalmente son una combinación de ambos. Es decir, nuestra imaginación toma esas experiencias vividas, las condimenta, ¡y las mejora! En las fantasías nuestra pareja sabe exactamente cómo y cuándo tocarnos, besarnos, acariciarnos, chuparnos y, a veces, hasta mordernos para aumentar nuestra excitación al máximo. Además, olvídate de los ruidos incómodos, los olores o las interrupciones. ¡Nada de eso existe! Eres la directora de tu propia película y tu tienes el control de cada escena.

Todos fantaseamos, consciente o inconscientemente, y es un comportamiento súper normal. Quienes se permiten fantasear libremente y disfrutan de sus fantasías sexuales gozan de una libido muy saludable, algo que influye favorablemente al momento de tener sexo con tu pareja. Pero las fantasías son sólo fantasías. Tienes la absoluta libertad para inventar las situaciones que más excitantes te resulten. Ten presente que nuestros pensamientos no nos definen. Fantasear sobre alguna práctica sexual, como en este caso sería mantener relaciones con una persona del mismo sexo, no quiere decir que realmente desees experimentar ese comportamiento, ni que lo desearás en la vida real. Quizás, si has sido criada con una educación religiosa muy estricta o has recibido mensajes sociales muy conservadores, puedas experimentar sentimientos de culpabilidad luego de fantasear, ¡más aún si fantaseas con otra mujer! La clave es aceptar que se puede disfrutar de una fantasía sexual, que no hay nada de malo en ello, y que ésta queda sólo en el terreno de la imaginación. Bajo ninguna circunstancia este pensamiento significa que sientes preferencia por la homosexualidad.

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Así como a los hombres les come la cabeza pensar en un trío sexual u observar a dos chicas poniéndose cariñosas, el sexo femenino también tiene preferencia por ciertas fantasías. Por ejemplo, con el auge de Cincuentas Sombras de Grey, a muchas mujeres las erotiza pensar que son su protagonista, ¡y que hacen lo mismo que ella! Luego, existen otras fantasías bastante recurrentes como practicar sexo en lugares públicos; incluir disfraces o juguetes sexuales durante el encuentro sexual; vivir una noche súper apasionada con un famoso o con un compañero de trabajo, ya sea en la oficina o en un viaje de negocios, que incluya esposas, antifaces, lencería erótica, vibradores, aceites para masajes, plumas… ¡De todo!

Si te encuentras en pareja, es muy importante que manejes las fantasías sexuales de manera que no te hagan entrar en un conflicto con ella. Una cosa es si está todo bien y están de acuerdo en disfrutar cada uno de sus fantasías. Incluso puede ser un aliciente erótico susurrarle al oído eso con lo que sueñas. Sin embargo, si no piensa igual que tu, lo más conveniente es que te guardes las fantasías sólo para ti. Recuerda que la fantasía sexual es tuya, y es sólo una fantasía. Por lo tanto, no tienes porqué sentirte culpable ni obligada a compartirla con tu pareja.

¿Qué hay con eso de concretar o no la fantasía? Como he mencionado, la fantasía sexual es algo que está en nuestra imaginación y lo mejor sería que se quede allí. El principal problema de convertir una ficción en realidad es que en raras oportunidades es posible igualarla, ¡y mucho más escasas son las chances de superarla! En tu cabecita todo es perfecto porque es tu creación mental y estás a cargo de todo lo que te permites imaginar, pero en la vida real no ocurre lo mismo. Tu fantasía la concretarás con otra persona de la que no puedes tener el control, como tampoco de las consecuencias que, créeme, luego las habrá y probablemente no sean las que esperabas. Es casi imposible cumplir con las expectativas que tienes de tu fantasía en la realidad y lo único que conseguirás es que pierda su capacidad erótica.

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Así que recuerda, una fantasía sexual habita en tu imaginación y puede ser tan poderosa como tu imaginación lo permita. Fantasear con alguien de tu mismo género no significa que eres gay. Si te encuentras en pareja, sería muy erótico que pudieras compartirla con ella, pero si crees que va a generar un conflicto, guárdatela para ti misma. El sexo es un juego de adultos, y mientras más rienda suelta le des a la imaginación, ¡más rico se pondrá! ¡Anímate a fantasear!

 

 

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