¿Te animas al swinging?

¿Crees ustedes que serían capaces de compartir a sus parejas?  Para algunos la respuesta es un inmediato ¡No! Pero a otros les entra un fríito raro… la tentación, la adrenalina y los celos entran a jugar ¿verdad? Pues hay algunos que se lo pensaron (o no) y les sonó atractiva y excitante la propuesta, y decidieron sumarse a una tendencia que continuamente crece en adeptos: ¡el swinging!

Pero,  ¿qué es  realmente el llamado swinging o intercambio de parejas? Muchos lo relacionan con tríos o sexo grupal, aunque lo cierto es que el swinging involucra parejas consolidadas que buscan a un tercero, cuarto o (agreguen el número que más les guste), para realizar una amplia variedad de prácticas sexuales.

Swinging

 

 

Las actividades de intercambio de pareja incluyen:

  • Observar a otros cómo se relacionan sexualmente.
  • Tener sexo con tu pareja mientras eres observado.
  • Besar, acariciar o tener sexo oral con una tercera o cuarta persona.
  • Tener penetración sexual con algún otro además de tu pareja.

El swinging generalmente se da entre parejas establecidas, ya que hay resquemores con los solteros, por el problema de que podría separar a la pareja. Éste es un juego que aunque se involucra a terceros, se da esencialmente en Pareja! Aún cuando a la hora de jugar no lo hagan directamente con la propia, sino con el integrante de la otra!

En América latina la práctica cada vez está más extendida, y hay clubes especializados a los que acuden parejas para intercambiar prácticas sexuales con otras.

¿Y con los celos y la infidelidad qué hacemos?

Quienes promueve y practican el swinging aseguran que ésta es solo una de las formas de relacionarse con su pareja, pero no la única. Así como algunos introducen innovaciones en su intimidad a través del sexo oral, anal o juguetitos, otra variante es que de vez en cuando, interactúen con otras parejas.

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Los swingers suelen asegurar que esta práctica, lejos de fomentar la infidelidad, acaba con ella; pues se satisface la necesidad de estar sexualmente con otra persona, sin que haya engaño, pues se realiza ante la vista y/o con la participación y consenso de la propia pareja.

Obviamente, el razonamiento tiene toda su lógica. El tema es que la lógica no siempre coincide con lo que sentimos. Es por eso, que antes de lanzarnos a “swinguear” debemos ser muy honestos con nosotros mismos, y hacerlo solamente porque sabemos que eso nos generará mucho placer erótico. Realizar esta práctica tan solo para complacer a nuestra pareja, puede generar mucha frustración y convertirse en una experiencia que dañe nuestros sentimientos.
Así que lo mejor es que lo piensen muy bien y lo hablen claramente con su pareja. Si después de eso, ambos sienten que la idea es muy excitante, pues sólo nos queda decirles: ¡A intercambiar y disfrutar!

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