Las mentiras más comunes de las mujeres

Son mentiritas piadosas que no le hacen mal a nadie, y ya se convirtieron en clásicos del lenguaje femenino. Ph. Shutterstock

“El lunes empiezo la dieta”, “Es sólo un amigo”, “Dame cinco minutos y estoy lista” son algunas frases clásicas del argot femenino, que pasan de una generación a otra. Armamos una lista con las que decimos con mayor frecuencia, ¡y te invitamos a completarla!

Son mentiritas piadosas que no le hacen mal a nadie, y ya se convirtieron en clásicos del lenguaje femenino. Ph. Shutterstock

Son mentiritas piadosas que no le hacen mal a nadie y que se convirtieron en clásicos del lenguaje femenino. Ph. Shutterstock

 

Las mujeres solemos decir algunas mentiritas piadosas a nuestras amigas, nuestra pareja, al chico que nos gusta,  ¡y también a nosotras mismas! Son de lo más variadas, y recurrimos a ellas tanto para justificar nuestras compras en el mall como para fingir un encuentro casual con ese compañero de trabajo que tanto nos gusta. Algunas ya están bastaante gastadas, ¡pero seguimos cayendo en la tentación de usarlas!

Sobre nosotras

“¿Este saco? ¡Es viejísimo!”, “¡Me salió regalado! Lo compré en oferta”, “Es que lo necesitaba…”

Cuando se trata de justificar o esconder nuestras compras, ¡nos volvemos súper creativas! Desde hacerle creer a nuestra pareja que es una prenda que teníamos olvidada en el fondo del placard, decirle que lo compramos en sale (la más común de todas), que lo heredamos de una amiga que está regalando ropa que ya no usa, que es un presente de mamá, ¡o de un ex!  Y cuando ninguna de esas explicaciones funciona – ¡o ya las usamos a todas!-, el último recurso que tenemos a mano es: “Es que era justo lo que necesitaba…“

El lunes comienzo la dieta”

Un clásico que pasa de una generación a otra. ¿Cuántas veces lo habremos dicho? Ya perdimos la cuenta!!!  ¿Por qué no empezarla hoy mismo, y comprometernos con una rutina de hábitos saludables? Nos sentiremos muchos mejor físicamente y con nosotras mismas.

“En cinco minutos estoy lista”

Esta frase ya no tiene ningún tipo de impacto en nuestra pareja, hemos perdido toda credibilidad, ¡y sin embargo la seguimos diciendo cada vez que vamos a salir! Él ahora espera hasta último momento para prepararse y, así y todo, siempre tiene que esperarnos. Y cuando finalmente parece que estamos listas, y lo anunciamos, ¡nos damos cuenta de que aún tenemos que pasar las cosas de nuestro bolso a nuestra cartera de cocktail!

“Está en mi genética ser así de delgada”

Odiamos a las que dicen esto. Pero llega una edad en que la genética ya no alcanza y todas necesitamos cuidarnos para estar en forma. Así que mantén tus sospechas cuando una mujer de 30 te dice que es sólo cuestión de genética. Si bien es cierto que algunas personas no engordan tan fácilmente como otras y que pueden ingerir más calorías, si has comido junk food durante toda tu vida y no has hecho ejercicio jamás, ¡es casi imposible llegar a la tercera década sin que los resultados salten a la vista!

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Cuando nos gusta un chico

“No, quédate tranquilo que yo tampoco quiero compromiso”

Estamos muertas de amor por él y llega ese día en el que nos aclara que no desea tener ningún tipo de compromiso. Y nosotras, en el fondo, estamos convencidas de que si seguimos saliendo un poco más conquistaremos su corazón y caerá rendido a nuestros pies. Así que intentamos adoptar una pose cool y le decimos: “No te preocupes, yo tampoco estoy buscando un compromiso en este momento…”.

“Se me marcó tu teléfono sin querer”,  “Le quería mandar un mensajito a una amiga y me equivoqué”

Tristísimo… Pero real. Los smartphones nos permiten ver si está online, cuándo fue la última vez que se conectó, dónde se encuentra, etcétera, y esto puede despertar ese costado stalker que todas tenemos. Sabemos que estamos a un sólo mensajito para comunicarnos con él y es tan fácil caer en la tentación de “equivocarnos” y mandarle un Whatsapp a él, cuando en realidad era para una amiga. ¡Ni hablar de las veces que se nos disparó una llamada “por error”! Requiere de coraje, pero lo más sano que podemos hacer es mandarle un mensaje o llamarlo y preguntarle si tiene ganas de ir al cine o de salir a beber una copa. ¡A ellos también les gusta ser cortejados!

“¡No sabía que también jugabas al tenis aquí!”

Cuando un chico nos gusta tratamos de averiguar lo más que podemos sobre él: adónde juega al tenis, a qué gimnasio va o qué lugares frecuenta con sus amigos. Fingiendo un encuentro casual en el club, por ejemplo, le demostramos que compartimos los mismos gustos  y se quedará pensando si se trata de una casualidad o si tenemos algún interés en particular…

 

Cuando se trata de nuestra pareja y de sexo

“Pero si es mi amigo y nada más…”

¿Qué mujer no le ha dicho esto a su pareja alguna vez? Siempre tenemos ese compañero de trabajo o de estudio que juega a ser nuestro amigo, pero que tiene segundas intenciones y no se anima porque sabe que estamos comprometidas con otro. Es ese que nos hace reír con sus chistes, nos regala dulces y nos lleva a casa en su auto cuando llueve. No tiene chances, ¡pero nos encanta que nos corteje así como quien no quiere la cosa! Nos levanta la autoestima y nos hace sentir que aún cotizamos en alza en el mercado de las conquistas.

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 “Ningún un ex me saludó para mi cumpleaños”

Siempre hay alguna ex pareja o algún chico con el que tuvimos algo especial, y que desea mantener la puerta abierta, que nos saluda para nuestro cumpleaños. ¡Y es ese mensajito o esa llamada que tanto esperamos! Porque nos recuerda que aún somos atractivas e interesantes a los ojos de otro, ¡y nos sentimos divinas! Mientras sea sólo eso, no es necesario compartirlo con nuestra pareja. Todos necesitamos mantener cierta privacidad, siempre y cuando no se convierta en un espacio para ocultarle cosas al otro.

“Soy virgen”

En el afán por parecer lo más castas posibles hay mujeres que llegan a decir que son vírgenes. A algunos hombres puede que les guste la idea, pero si ya no somos adolescentes, es una frase que tiende a espantarlos, más aún si se trata de una relación casual. Es cierto que a ellos no les gusta escuchar nuestras aventuras o que les hablemos de nuestras ex parejas, ¡menos si se trata de sexo! Entonces,  lo mejor que puedes hacer es acotar tu lista de amantes y hablar de ellos sólo si ves que a él le interesa.

“Nunca fingí un orgasmo contigo mi amor”

Cuando estamos en la cama, algunas veces no estamos de humor para tener sexo o estamos súper cansadas y el Gran Oooh parece inalcanzable. Entonces, recurrimos a nuestro costado artístico y hacemos una performance de lo más convincente. Siempre es mejor que no sepan que hemos fingido, pero es aún mucho mejor decirles desde el comienzo que no tenemos ganas o que nos hemos quedado sin batería, ¡pero que en la mañana les daremos lo que se merecen, y mucho más!

“No importa, a cualquiera le puede pasar”

¡¿Qué no importa?! Claro que importa!!! ¿Pero qué vamos a decir cuando estamos con un chico y pierde su erección? Es real, a cualquiera le puede pasar, ¿pero justo hoy? ¿Aquí? ¿Con este chico que tanto nos gusta? La buena noticia es que, si detrás de eso no hay ningún otro tipo de problema, probablemente estaba nervioso porque tú también le gustas. Hazle saber que deseas volver a verlo, ¡le devolverás su confianza!

“Nunca tuve sexo en la primera cita”

La mayoría de nosotras tiene alguna aventura de una noche que guarda en su memoria y no comparte con casi nadie. ¡Y está perfecto mantenerlo así! De todas formas, y si alguna vez han tenido sexo en una primera cita, se habrán dado cuenta de que es más delicioso cuando esperamos un poco. A medida de que nos vamos conociendo, si el otro realmente nos gusta, las ansias van creciendo, ¡y el encuentro se vuelve mucho más apasionado!

 

¿Cuáles son tus mentiras más frecuentes? ¿Agregarías alguna?  

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