Gustos extremos!!!

¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando escuchas “variedad sexual”? Tal vez pensaste en nuevas y originales posiciones, en el sexo oral o en el sexo anal; mientras que otros inmediatamente se imaginaron haciendo el amor en lugares poco convencionales, pero otros han ido mucho más lejos.

Black leather and handcuffs

Pony girls: vestirse de negro, con cueros y usar un látigo no parece ninguna novedad, ¿verdad? Pero estas chicas, se atreven a mucho más. A ellas las estimula (y de qué manera!) jugar al “caballito” con sus parejas. A ellas las excita lucir como si fueran unos coquetos ponies. Suena extraño, pero es una práctica bastante antigua: dicen que Aristóteles disfrutaba de ella. Se enmarca dentro del sadomasoquismo, donde la excitación justamente se da en que la persona Dominada, está ataviada con montura, ropa de cuerpo tipo catsuits de látex,  frenos y riendas… Y la persona dominadora, usa una fusta y generalmente se viste como un jinete. Claro está, como un jinete erótico! Y el juego sexual consiste en que el hombre monte a la mujer, como si ella fuese un caballito. Las mujeres que realizan esta práctica dicen sentir excitación al sentirse dominadas por el hombre; mientras que a ellos les da placer sentir que tienen un gran poder sobre ellas.
¿Y qué posturas sexuales suelen utilizar? Obviamente, la favorita es la del “perrito” (que en este caso, sería la del “pony”), en la que la mujer se pone en “cuatro patas” y  el hombre la penetra por detrás. Algunas chicas se sienten tan comprometidas con su rol que incluso llegan a caminar como si fueran caballos de verdad, levantando sus rodillas y encogiendo sus brazos… Un requisito indispensable de este juego es saber obedecer al jinete, que maneja a su ponygirl con el látigo y las riendas. Por supuesto, que esta práctica requiere de ciertos acuerdos previos, a través de los cuales la pareja establece cuándo es necesario DETENERSE. Uno de los códigos favoritos de las ponygirls para decir “Hasta acá” es, como ya lo habrán imaginado, un relinchito firme y potente.

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Castidad Siglo XXI: cuando los caballeros de la Edad Media salían a “divertirse” con sus amigotes, se iban a una Cruzada! Y para evitar que otro hombre consolara a su mujer, pues le ponían a su esposa el infame cinturón de castidad. Cerraban el candado  y llave en mano, se montaban en sus caballos y partían a  Tierra Santa. Esta práctica que creímos sepultada en la Edad Media, puede ser muy excitante para algunos. Y en pleno siglo XXI podemos encontrar cinturones de castidad no sólo para ellas, sino también para ellos.
¿Dónde está el placer? En que un integrante de la pareja guarde la llave y el otro aguante su “excitación”, hasta que el dominador decida abrir el candado. Estos dispositivos se usan durante varios días y las ganas acumuladas día tras día, logran acrecentar el estado de excitación y placer de la relación. Y es la persona dominante quien determinará cuándo su pareja podrá tener un orgasmo. Claro que hay que tomar precauciones para usar estos dispositivos: tienen que asegurarse de que el “cinturón” sea del tamaño indicado, especialmente los hombres, para que su miembro esté confortable. También debe mantenerse en perfecto estado de higiene y ante cualquier dolor o molestia deben quitárselo! Seguramente, más de una estará pensado en usarlo con su pareja. Pero chicas… recuerden que se usa para sentir placer, no como método “anti-cuernitos”.

Furry Sex: hace unos años, en un capítulo de la serie CSI aparecieron unos extraños personajes: gente que se disfrazaba de animalitos de peluche para sus juegos sexuales, conformando así una curiosa comunidad que compartía el singular placer de erotizarse caracterizado como un osito, conejito, mapache o como el lobo del correcaminos. Pero los guionistas de la serie forense no utilizaron su imaginación para crear a sus personajes. Se inspiraron en la realidad!!! Esta práctica sexual se denomina Furry sex. Sus practicantes se visten, gesticulan y se aman disfrazados de animales. Pueden representar tanto animales reales, como mitológicos o bien, inspirados en los cartoons. El Furry Sex traducido al español sería algo así como  “sexo peludo o sexo peluche”. Es una variante fetichista que nació en la década de los ’70, inspirada en los cómics; pero fue con la llegada de la Internet que se hicieron conocidos y comenzaron a organizarse.

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Como ven, ¡en la variedad está el gusto! Y quién sabe, tal vez alguna de nosotras, acaba de encontrar una nueva fuente de inspiración y erotismo!

¿Realizas tú alguna práctica sexual que consideres que va más allá de lo conocido?

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