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Un deseo posible… una decisión tomada!

Como les dije, la maternidad es importante para mí. Y que mi sobrepeso pudiese impedir que concretara un deseo tan maravilloso era frustrante.
Aunque la idea de una cirugía bariátrica era algo que me provocaba mucho miedo, me hice la tarea de comenzar a investigar. E investigué. ¡MUCHO! Leí, pregunté, vi reportes televisivos, entrevisté… y me llamó mucho la atención todo lo que fui aprendiendo.

El principal “pro” fue saber la alta efectividad de la cirugía para lograr resultados sostenibles y mejorar tan dramáticamente mi salud y calidad de vida. Las estadísticas son muy alentadoras, y según todo lo que investigué, se reducen significativamente los riesgos de enfermedades coronarias, pulmonares y de varios tipos de cánceres. En pacientes hipertensos y diabéticos, los resultados son impresionantes. No era mi caso, pero igual fue información que me impactó muy positivamente. Asma, reflujo, fatiga… todas cositas que sí padecía y que se ven drásticamente mejoradas como consecuencia de la cirugía de bypass gástrico.

Otro “pro” súper importante fue la posibilidad de verme intervenida por uno de los grupos médicos de mayor expertise y excelencia a nivel mundial. Desde el momento que comencé a pensar seriamente en la cirugía, sabía que únicamente me animaría a hacerlo de la mano de los Dres. Eduardo Bolaños y Felipe Chaux. Con ellos existía la posibilidad de intervenirme por vía laparoscópica. Para mí esto fue un “plus” enorme, sabiendo que los riesgos de infección y complicaciones disminuyen muchísimo, así como el tiempo de recuperación post-operatorio (y ni hablar –vanidosamente- de las mínimas cicatrices). Al final, los “pros”, por supuesto, pudieron más que los “contras”.

Finalmente, tomé la decisión de someterme a una cirugía de bypass gástrico durante el verano del 2008. Lo sentí como una responsabilidad y un compromiso a largo plazo para tener una mejor calidad de vida en ánimos de vivir una nueva etapa de adultez, formando una familia junto con mi esposo.

Muchas veces me preguntan si alguna vez pensé en echar todo para atrás y no recurrir a la cirugía. Y siempre contesto: “Lo pensé un millón de veces antes de decidirme, pero una vez decidida… ya está. ¿Qué te puedo decir? Así soy”.

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