Comer: una nueva experiencia!

Una de las cosas más sorprendentes de mi experiencia quirúrgica fue que, desde el momento que desperté, me di cuenta que ya no tenía apetito como antes. La ansiedad por ponerme algo en la boca simplemente había desaparecido. Ese primer día no probé ni un sorbito de agua.

Los días siguientes estuve tomando agua, jugos naturales y consomé solamente. La sensación de saciedad era increíble. Las cantidades eran ridículamente pequeñas. Literalmente, tomaba dos o tres cucharadas del caldo y ya no podía más.

Al cabo de 10 días pasé a dieta blanda… purés de todo tipo, majados, etc. No fue hasta casi la tercera semana luego de la cirugía que vine a probar mi primer bocado de alimento sólido. Una fresa, para ser más precisa. Poco a poco incorporé otros alimentos y aprendí cuáles me caían bien.

Al principio, como nunca tenía hambre y los alimentos líquidos y blandos se pasaban tan cómodamente, fue bastante fácil. Pero luego se me complicó un poco el asunto…

Mucha gente no sabe que yo salí de haberme operado en Cali y viajé directamente a la República Dominicana para cumplir con una complicadísima agenda de prensa. De Santo Domingo, paramos una noche en Puerto Rico y al día siguiente viajamos a Buenos Aires para permanecer allá durante dos semanas más de prensa y trabajo. Fue un mes de locura y no fue nada fácil sacar los momentos necesarios para, como lo recomendó el médico, sentarme relajada a hacer mis comidas sin prisa.

Dadas las múltiples responsabilidades, mis niveles de ansiedad laboral estaban bastante elevados y sin darme cuenta mi instinto me llevó a intentar comer rápido. Más rápido de lo recomendado. Más rápido de lo que mi cuerpo podía tolerar. ¿El resultado? Pues que mi cuerpo dejó de tolerar alimentos sólidos y se me generó una pequeña complicación llamada “estenosis”, donde pasé días en los que prácticamente no toleraba NINGÚN alimento, salvo líquidos, y empecé a preocuparme por mi nutrición.

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Recuerdo un episodio Buenos Aires. Estaba con mi equipo de hair & makeup de toda la vida (Marcos, Chris y Analía… grandes amigos y todos muy bien enterados de mi proceso quirúrgico) preparándome para ir a promocionar mi línea de lencería erótica, Dolcediva, en el programa RSM del canal América. El programa es un show en vivo, y era importante mantener bien los tiempos. Mi comida llegó tarde y yo me apresuré, porque el show iba a comenzar! Error!!! Enseguida me puse muy mal!!! Tanto así, que le pedí a la jefa de prensa que cancelara mi participación en el programa (cosa que NUNCA acostumbro hacer). El episodio duró aproximadamente una hora antes de volver a sentirme más o menos bien. Entonces pregunté si ya era demasiado tarde para llegar al canal. Fue muuuuuy contra el reloj, pero literalmente mi equipo es LO MÁXIMO y llegué un segmento más tarde de lo que se había programado. ¡Pero llegué! Cámara encendida y sonrisas por doquier. Esa noche tomaron muchas fotos backstage de mi participación. Todavía cuando miro las fotos, lo que recuerdo es mi tranque estomacal.

Al final, fue necesario regresar a Cali para solucionar el tema de la estenosis. El Dr. Mejía me arregló la estenosis por medio de una endoscopia… cinco minutos, y listo. De ahí en más, no volví a tener problemas serios con mi alimentación.

Al día de hoy, si me excedo mucho en la rapidez de comer o en las porciones que ingiero, puede ser que me tranque un poquito…
Aprendí que comer lento es parte de los deberes de por vida de todo paciente bariátrico. Un sacrificio que bien vale la pena!!!

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