¿El matrimonio es una transacción?

Según Croydon, una prostituta intercambia sexo por dinero, mientras que las mujeres en un matrimonio (o en pareja) reciben bienes más subjetivos, como apoyo emocional y económico, sustento de los hijos, estatus social.

¿Crees que la prostitución y el matrimonio tienen muchas cosas en común? ¿Será cierto que la única diferencia está en el medio de intercambio? Pues bien, ésta es la tesis que sostiene la escritora y periodista inglesa, Helen Croydon.

En su estruendosa y polémica columna El Contrato en las Relaciones (amorosas) publicada en The Erotic Review, la inglesa Helen Croydon plantea que el matrimonio y la prostitución sólo tienen una pequeña diferencia: el bien de intercambio. Pero antes de ponernos a favor o en contra, veamos qué pruebas aporta Helen a su teoría tan perturbadora.

Croydon parte de la hipótesis de que las relaciones de pareja son un acto de negociación, que en nada difieren del modelo de la prostitución; en el que todos buscamos una relación por alguna razón: compañía, deseos de formar una familia, aceptación social, estabilidad financiera o practicidad doméstica. Es decir, damos “algo” a cambio de “otra cosa”.

Según la autora, una prostituta intercambia sexo por dinero contacto y sonante. Por su parte, las mujeres en un matrimonio (o en pareja) reciben bienes más subjetivos que el vil metal, como apoyo emocional y económico, sustento de los hijos, estatus social. Croydon explica que no existe “tal cosa como el amor desinteresado” y cita a los griegos: “ellos distinguían entre amor romántico condicional hacia una pareja; y el amor incondicional que se siente hacia un hijo, hermano o deidad… Los griegos nunca confundieron el amor romántico con el amor incondicional”.

Según Croydon, una prostituta intercambia sexo por dinero, mientras que las mujeres en un matrimonio (o en pareja) reciben bienes más subjetivos, como apoyo emocional y económico, sustento de los hijos, estatus social.

Según Croydon, una prostituta intercambia sexo por dinero, mientras que las mujeres en un matrimonio (o en pareja) reciben bienes más subjetivos, como apoyo emocional y económico, sustento de los hijos, estatus social.

Para ejemplificar que siempre hay un intercambio en la relación de pareja, Helen explica que aunque no lo diga directamente, siempre está en la mente de una mujer: “Si tú me amaras, me hubieras comprado esos zapatos”; y en la mente de un hombre: “Sí, te amo, querida, pero te amaría más si me hicieras sexo oral una vez a la semana”. Lo que nos quiere decir la autora inglesa, es que podemos amar románticamente a una persona, PERO NO SIN CONDICIONES. Y que esas condiciones pueden ser para ellas, desde un par de zapatos, pasando por arreglos en la casa hasta cumplir con las expectativas sociales (casarme a determinada edad y tener hijos); y en el caso de ellos pasa por tener una mujer siempre dispuesta para el sexo, que se encargue de la prole y que le dé un valor agregado a su estatus social (por su belleza, inteligencia, discreción, buen gusto, que brinde estabilidad o imagen de estabilidad, etc…).

LEE TAMBIÉN  ¡Qué mal la estoy pasando!

El punto de Helen es sacarle la connotación despectiva y condenatoria a la prostitución, porque según su teoría, de una u otra manera, todas lo somos, aunque no explícitamente. Ella dice: “es mucho peor que una mujer pretenda que intercambia amor, cuando lo que realmente desea es acceder a la mitad de los bienes de su pareja. Y es mucho peor para un hombre pretender que ofrece compromiso cuando lo que realmente pretende es sexo barato”.

Para terminar su alegato, Helen cita otras fuentes, como la escritora británica Mary Wollstonecraft (madre de Mary Shelley, autora de Frankenstein) que ya en el Siglo 18 se atrevió a decir que “el matrimonio era la legalización de la prostitución”; y al ganador del Premio Nobel de economía Gary Becker, que en su “Theory of Marriage” (Teoría sobre el Matrimonio”, concluyó que “la selección de pareja es un mercado, y los matrimonios sólo pueden darse cuando es redituable para ambos”.

¿Y ustedes qué creen? ¿Existe el amor de pareja sin condiciones, que no pide NADA a cambio? ¿Hay siempre un reclamo de intercambio en las relaciones de pareja? ¿Qué buscas tú en una pareja? ¿Cambió con la edad tu noción de amor “incondicional”?

Relacionados

Diez ideas para encender el fuego en la pareja No te pierdas nuestros consejos para avivar la pasión entre los dos. Si bien es cierto que una vez que nos gana la rutina y nos acostumbramos al otro el deseo sexual entra en una meseta, ¡hay un montó...
Ocho secretos para llevar una relación casual al p... Si bien no existe una receta que funcione ciento por ciento por igual con todos los hombres, hay ciertas cosas que puedes hacer, ¡y otras que debes evitar! Bajo ninguna circunstancia debes decirle...
¿Celos 2.0? En la era digital, las redes sociales son un dolor de cabeza para los más celosos y también un medio para controlar qué está haciendo su pareja, al menos en su “vida online”.  Presta atención a las se...

Send this to a friend